Para comenzar trabajaremos: EL MÉTODO CIENTÍFICO.
A tal efecto empezaremos con la lectura del capítulo XIII: De lo que aconteció al famoso Don Quijote en Sierra Morena, que fue una de las más raras aventuras que en esta verdadera historia historia se cuentan.
Puedes leerlo o bien escucharlo.
En la biblioteca del centro dispones de lectura adaptada
Lectura Capítulo XIII
Actividades:
Actividades:
Para evitar que la Santa Hermandad los encuentre por haber
liberado a los reos, Don Quijote y Sancho
se adentran en Sierra Morena
y encuentran en el camino
un cojín y una
maleta con dinero de oro, un soneto y unas camisas buenas. Don Quijote y
Sancho comienzan a hacer conjeturas de quién puede ser el dueño de la misma y qué hace allí abandonada.
|
|
" - Paréceme, Sancho (y no es posible que sea otra
cosa), que algún
caminan- te descaminado debió de pasar por esta sierra y, salteándole malandrines, le debieron de matar y le trujeron a enterrar en esta tan escondida parte.
- No puede
ser eso - respondió Sancho -, porque si fueran ladrones, no se deja- ran aquí este dinero".
|
|
Don Quijote emite una hipótesis. Las hipótesis son ciertas hasta
que no se rebaten con otro razonamiento más lógico. Sancho Panza rebate la
hipótesis de Don Quijote de una forma muy lógica, lo que significa que ésa no
es la explicación correcta de cómo ha lle- gado allí la maleta con el dinero.
Propón en el siguiente recuadro otras hipótesis que justifiquen la presencia de la maleta:
| |
El método científico Física
y Química
|
Material para el alumnado
|
Para resolver problemas, los científicos utilizan un método llamado
método científico que consta
de las siguientes etapas:
|
¿Quieres saber la hipótesis que propone Cervantes?
|
Don Quijote
y Sancho encuentran a
un Cabrero y le preguntan de quién es la maleta encontrada, de esta forma:
" -Decidme, buen hombre -
dijo
Don Quijote -, ¿sabéis vos quién sea el dueño de estas prendas?
- Lo que sabré yo decir - dijo el Cabrero - es
que
habrá al pie de seis meses, poco más o menos, que llegó a una majada de pastores un mancebo de gentil talle
y apostura, caballero sobre
esa misma mula que ahí está muerta, y con el mismo
cojín y maleta que decís que hallaste y no tocaste. Preguntónos que cuál parte de esta sierra
era la más áspera y escondida; dijímosle que era esta donde ahora estamos, y es así
la verdad, porque si entráis media legua más
adentro, quizá no acertéis a salir.
Digo, pues, que en oyendo nuestra
respuesta, el mancebo volvió
las riendas y encaminó hacia
el lugar donde le señalamos, y desde entonces nunca más le vimos, hasta
que de allí a algunos días salió al camino a uno de nuestros pastores y, sin decidle nada, se llegó a él y le dio de muchas
puñadas y coces, y
luego se fue a
la borrica del hato y le quitó cuanto pan y queso en ella traía;
y con extraña ligereza, hecho esto, se volvió a
emboscar en la sierra.
Como esto supimos algunos
cabreros, le anduvimos a buscar casi dos días por lo más cerrado de la sierra, al cabo de los cuales le hallamos metido
en el hueco de un grueso alcornoque. Salió a
nosotros con mucha
mansedumbre, ya roto el vestido, y el rostro desfigurado y
tostado del sol, de tal suerte, que apenas le conocíamos. Saludónos cortésmente, y en pocas razones
nos dijo que nos
maravillásemos de verle andar de aquella suerte,
porque así le convenía para cumplir cierta
peni- tencia que por sus muchos pecados
le había sido impuesta".
|
