lunes, 23 de febrero de 2015

Para comenzar trabajaremos: EL MÉTODO CIENTÍFICO. 


A tal efecto empezaremos con la lectura del capítulo XIII: De lo que aconteció al  famoso Don Quijote en Sierra Morena, que fue una de las más raras aventuras que en esta verdadera historia  historia se cuentan. 



Puedes leerlo o bien escucharlo.



En la biblioteca del centro dispones de lectura adaptada




Lectura Capítulo XIII


Actividades:



Para evitar que la Santa Hermandad los encuentre por haber liberado a los reos, Don Quijote y Sancho se adentran en Sierra Morena y encuentran en el camino un cojín y una maleta con dinero de oro, un soneto y unas camisas buenas. Don Quijote y Sancho comienzan a hacer conjeturas de quién puede ser el dueño de la misma y qué hace allí abandonada.


" - Paréceme, Sancho (y no es posible que sea otra cosa), que algún caminan- te descaminado debió de pasar por esta sierra y, salteándole malandrines, le debieron de matar y le trujeron a enterrar en esta tan escondida parte.
- No puede ser eso - respondió Sancho -, porque si fueran ladrones, no se deja- ran aquí este dinero".


Don Quijote emite una hipótesis. Las hipótesis son ciertas hasta que no se rebaten con otro razonamiento más lógico. Sancho Panza rebate la hipótesis de Don Quijote de una forma muy lógica, lo que significa que ésa no es la explicación correcta de cómo ha lle- gado allí la maleta con el dinero.

Propón en el siguiente recuadro otras hipótesis que justifiquen la presencia de la maleta:



El método científico                            Física y Química

Material para el alumnado

Para resolver problemas, los científicos utilizan un método llamado método científico que consta de las siguientes etapas:


  •  PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA: en nuestro caso, queremos saber a quién pertenece la maleta encontrada por Don Quijote y Sancho.
  •  EMISIÓN  DE  HIPÓTESIS:  una  hipótesis  es  una  suposición  que establece provisionalmente una posible solución del problema. En nues- tra aventura, y según Don Quijote, la maleta pertenecía a alguien al que habían asaltado.
  • REBATIR LA HIPÓTESIS: Sancho emite otra hipótesis más razonable que la de Don Quijote, por lo cual habría que proponer una nueva hipóte- sis.
  • DISEÑO DEL EXPERIMENTO: si es posible, para comprobar la hipóte- sis suele realizarse algún experimento. En nuestro caso, sería preguntar a alguien si lo sabe. Para ello Don Quijote pregunta a un Cabrero.
  • ANÁLISIS DE RESULTADOS: comprobar que los datos obtenidos en el experimento son razonables. En nuestro ejemplo, todo lo que cuenta el Cabrero es muy razonable.
  • CONCLUSIONES.


¿Quieres saber la hipótesis que propone Cervantes?

Don Quijote y Sancho encuentran a un Cabrero y le preguntan de quién es la maleta encontrada, de esta forma:
" -Decidme, buen hombre - dijo Don Quijote -, ¿sabéis vos quién sea el dueño de estas prendas?
- Lo que sabré yo decir - dijo el Cabrero - es que habrá al pie de seis meses, poco más o menos, que llegó a una majada de pastores un mancebo de gentil talle y apostura, caballero sobre esa misma mula que ahí está muerta, y con el mismo cojín y maleta que decís que hallaste y no tocaste. Preguntónos que cuál parte de esta sierra era la más áspera y escondida; dijímosle que era esta donde ahora estamos, y es así la verdad, porque si entráis media legua más adentro, quizá no acertéis a salir.
Digo, pues, que en oyendo nuestra respuesta, el mancebo volvió las riendas y encaminó hacia el lugar donde le señalamos, y desde entonces nunca más le vimos, hasta que de allí a algunos días salió al camino a uno de nuestros pastores y, sin decidle nada, se llegó a él y le dio de muchas puñadas y coces, y luego se fue a la borrica del hato y le quitó cuanto pan y queso en ella traía; y con extraña ligereza, hecho esto, se volvió a emboscar en la sierra.
Como esto supimos algunos cabreros, le anduvimos a buscar casi dos días por lo más cerrado de la sierra, al cabo de los cuales le hallamos metido en el hueco de un grueso alcornoque. Salió a nosotros con mucha mansedumbre, ya roto el vestido, y el rostro desfigurado y tostado del sol, de tal suerte, que apenas le conocíamos. Saludónos cortésmente, y en pocas razones nos dijo que nos maravillásemos de verle andar de aquella suerte, porque así le convenía para cumplir cierta peni- tencia que por sus muchos pecados le había sido impuesta".